La realidad virtual, a las puertas de un gran avance

Human Interface Mate (HIM) era el nombre anterior de la plataforma Arkite.
Tanto la realidad virtual (RV) como su hermana mayor, la realidad aumentada (RA), llevan ya algunos años considerándose la próxima gran revolución. En el sector de los videojuegos, por supuesto, pero poco a poco también en la planta. Mientras ambas tecnologías se abren paso lenta pero firmemente en los sectores industriales más diversos y en la sanidad, parece solo cuestión de tiempo que el gran mercado de consumo tome también el camino virtual.
La RV y la RA en cifras
- En un informe reciente, el gigante de la consultoría PwC estima que la RA y la RV podrían aportar 1,5 billones de dólares de valor económico en todo el mundo de aquí a 2030.
- Solo en Estados Unidos y el Reino Unido, se prevé que en los próximos diez años se creen
824 000 nuevos empleos gracias a la RA y la RV.
- En Europa, un total de 748 nuevas start-ups estuvieron activas en RA y RV en el periodo 2015-2019. En total captaron 2000 millones de euros de capital de inversión.
Los asiduos de Ikea conocen bien el problema: en la tienda, ese sofá o esa estantería no solo parecen muy modernos y actuales, sino que a ese precio sería una pena no llevárselos. Después, ya en casa, llega rápidamente la decepción: la combinación del sofá con el comedor clásico no resulta ser un gran acierto. Y la estantería resulta ser un poco grande para la habitación de la hija. Para evitar decisiones de estilo y de interiorismo radicalmente equivocadas, Ikea recurre desde hace tiempo a tecnología de vanguardia.
Gracias a la aplicación Place, puede utilizar su smartphone para comprobar por sí mismo cómo quedaría esa nueva mesa o ese sofá en su propia casa. Escanea el salón o el dormitorio, elige el nuevo mueble en el catálogo virtual y, por último, lo coloca virtualmente en la habitación. Place es un ejemplo muy accesible de lo que es capaz de hacer la RA o realidad aumentada (literalmente, añadir algo a la realidad). La aplicación permite incluso ajustar la iluminación y las sombras para que la imagen resulte lo más realista posible. La RA es una imagen en directo, directa o indirecta, de la realidad a la que una aplicación de software añade todo tipo de elementos. En la realidad virtual (RV), el usuario se desconecta por completo de la realidad y, como espectador, se le presenta una nueva realidad digital a través de unas gafas de RV.

Hace cinco años, Johan Smeyers fue uno de los fundadores de Arkite, pionera en realidad aumentada con sede en C-mine. Su empresa cuenta hoy con una veintena de empleados y desarrolla una aplicación de RA dirigida principalmente a empresas manufactureras. Arkite sostiene que, gracias a su Human Interface Mate (HIM), los trabajadores de los entornos de producción más diversos pueden realizar acciones complejas con una seguridad y una precisión cercanas a las de un robot. Para ello, se suspende sobre el puesto de trabajo una especie de caja de proyección inteligente repleta de sensores. Esta proyecta cada paso del proceso de producción sobre la mesa de trabajo y sobre el propio producto, y una pantalla ofrece apoyo adicional al operario, desde «Ahora coja la llave 17» hasta «Ahora vuelva a dejar ese destornillador». Cada vez que el operario realiza correctamente un paso del proceso, el sistema también lo registra y lo aprueba. Dicho sin rodeos, el HIM es una versión sofisticada de un manual en papel o de la tableta con instrucciones, cada vez más popular en las empresas manufactureras. «Estos sistemas clásicos funcionan perfectamente si usted, como operario, tiene que fabricar siempre el mismo producto, o como mucho unas pocas variantes, con un número de acciones relativamente limitado y poco cambiante», señala Smeyers. «Sin embargo, la situación es completamente distinta si tiene que fabricar decenas de variantes y, por tanto, consultar constantemente su manual en papel o desplazarse por una de esas tabletas. Esto provoca una pérdida de eficiencia: leer algo o desplazarse por una pantalla no aporta ningún valor al producto en sí.
Si, en cambio, la RA puede ayudar a un operario a hacer lo correcto en el momento adecuado gracias a la información correcta, y además a evitar errores, se mejora tanto la calidad del trabajo como la comodidad del operario. Ahí es donde vimos un hueco en el mercado para la realidad aumentada.»
«Si la RA permite a un operario hacer lo correcto en el momento adecuado, gracias a la información correcta, se mejora la calidad del trabajo y la comodidad de los trabajadores.
El factor humano
Johan Smeyers ha acumulado experiencia en entornos de producción muy diversos durante los últimos 20 años. En ese periodo aprendió que una automatización cada vez mayor ha mejorado sistemáticamente la calidad y la eficiencia de muchos procesos de producción. Pero, al mismo tiempo, también vio que la interacción entre los empleados, por un lado, y el avance de la automatización, por otro, no siempre es fácil de gestionar. «Porque somos seres humanos y, por tanto, a menudo nos saltamos un paso de un proceso o realizamos una acción de forma incorrecta o no la realizamos. Como resultado, la calidad o la precisión del producto final no siempre cumple las expectativas. Y se mire como se mire, a pesar del fuerte énfasis en la automatización, la digitalización y unos sistemas autónomos cada vez más inteligentes, el factor humano sigue desempeñando un papel clave en el proceso de producción.
En la mayoría de los sistemas de producción sigue siendo decisivo.»
Una segunda tendencia que se desarrolla con fuerza y que también tiene un gran impacto en las empresas de producción de todos los sectores es la personalización. Cada vez más productos de masas se diferencian más e incluso se personalizan. Un buen ejemplo de ello es
la amplia industria del automóvil: para cada modelo de un coche moderno existen hoy decenas de variantes ligeramente distintas. Desde el punto de vista del marketing, esto ofrece a las empresas oportunidades casi sin precedentes, pero para el departamento de producción una personalización tan amplia es a menudo una auténtica pesadilla. La tarea de los operarios se vuelve mucho más compleja, y el riesgo de fallos o errores aumenta en la misma medida. «Por último, pero no menos importante, las empresas de producción se enfrentan cada vez más a la cuestión de cómo integrar de forma óptima a sus empleados en su sistema de producción. Aquí hay dos grandes tendencias. Por un lado, algunas empresas optan por automatizar al máximo todos sus procesos, por ejemplo mediante la robótica. Así excluyen el factor humano en la medida de lo posible, con la esperanza de reducir el riesgo de errores.
Por otro lado, están las empresas que prefieren apostar por la autonomation: dar a sus empleados la autonomía y los medios para trabajar de forma más eficiente y con más calidad. La realidad aumentada puede aportar mucho valor en este ámbito», afirma. «Nuestra tecnología ayuda a las empresas a trabajar más rápido, de forma más eficiente y más ergonómica. Y es una ilustración perfecta de lo que es capaz de hacer la realidad aumentada: enriquece la realidad con información que puede aportar valor en ese momento, adaptada a un caso de uso concreto.»
El HIM de Arkite proyecta toda la información pertinente sobre la mesa de trabajo de un puesto, pero también hay muchas otras soluciones de RA que pueden aumentar la productividad y la eficiencia. Las más conocidas son quizá las HoloLens y las llamadas gafas inteligentes. Estas gafas o cascos hacen que el usuario reciba información adicional en función de lo que está viendo en ese momento. Por ejemplo, se puede dibujar para un preparador de pedidos una flecha hacia el objeto que debe coger de las estanterías en ese momento y en ese lugar exacto. Cuando el operario gira la cabeza, la flecha también se mueve con él y sigue señalando el objeto en cuestión. «No se trata solo de la información correcta en el momento adecuado, sino también de la cantidad adecuada de información. Bastantes empresas intentan resolver un problema de producción con un exceso de ingeniería», explica Smeyers. «Pero eso al operario le da igual: necesita recibir solo la información que le hace falta en ese paso concreto del proceso de producción. Si algo sale mal y el trabajador coge la pieza equivocada o utiliza la herramienta equivocada, también se le avisa de inmediato. Esta interacción programada digitalmente de antemano también es una parte esencial de la RA.»
«Bastantes empresas intentan resolver un problema con un exceso de ingeniería. Pero eso al operario le da igual.»
BIM
«Si hace unos años hubiera propuesto introducir gafas de RV como herramienta en una determinada rama de la industria, sin duda le habrían tomado por loco. Sin embargo, en los últimos años la popularidad de todo tipo de aplicaciones de RV ha crecido tanto, sobre todo en el extranjero, que también en Bélgica vemos un interés creciente», afirma Ellen Vandenbruwaene. Trabaja como jefa de proyectos en DAE Research, el grupo de investigación del programa Digital Arts and Entertainment de la Howest University. Entre otras cosas, investiga en qué medida las tecnologías que ya se utilizan ampliamente en la industria del videojuego pueden aprovecharse también para muchas otras aplicaciones.
«La industria alimentaria y la manufacturera, por ejemplo, sienten mucha curiosidad por las posibilidades de esta nueva tecnología. Y también vemos un interés creciente en el sector de la construcción, sobre todo por parte de diseñadores y arquitectos.»
Para un sector como el alimentario, el potencial de las aplicaciones de RV reside principalmente en la seguridad y la formación. «Por un lado, este sector trabaja con máquinas cada vez más avanzadas, mientras que, por otro, tiene una rotación de personal relativamente alta y una cantidad considerable de trabajo flexible. Evidentemente, resulta muy poco rentable tener que parar la producción con poca antelación para formar a las personas, y la formación con RV ofrece una alternativa excelente. Al mismo tiempo, este primer contacto virtual con la planta y con determinadas máquinas también es ideal para separar el grano de la paja: ¿es realmente la persona adecuada en el lugar adecuado?»
En el sector de la construcción, la tecnología de RV se perfila cada vez más como una herramienta ideal para optimizar la cooperación entre las distintas partes implicadas, desde los arquitectos y los contratistas hasta los jefes de obra. El modelo BIM (Building Information Model) es especialmente popular en este sentido. Mientras que con un plano tradicional nunca se sabe exactamente cómo será un proyecto de construcción, el BIM ofrece de antemano una imagen virtual perfecta de un edificio. Para ello, el modelo se basa en dibujos 3D que ofrecen una buena visión de conjunto, pero va mucho más allá. Al fin y al cabo, también está lleno de metadatos y de diversas capas de información que todas las partes del proceso de construcción pueden consultar fácilmente, tanto fuera como dentro de la obra. Por ejemplo, el BIM puede informar sobre la ubicación exacta de un cable o de una conducción técnica, permitir jugar con distintos materiales o comprender mejor el consumo energético o el coste de determinadas técnicas. «Las gafas de RA o las HoloLens son entonces una posible herramienta para visualizar estos modelos BIM.»
Ganchos de remolque
Por tanto, es evidente que este tipo de aplicaciones de RA las adoptarán sobre todo los fabricantes de aplicaciones bastante complejas o los productos y empresas que comercializan un número especialmente elevado de variantes del mismo producto. «En cambio, si un operario tiene que fabricar algo para lo que solo debe realizar veinte pasos distintos en un puñado de variantes, no veo de entrada un caso de negocio», señala Smeyers. «En ese caso, puede trabajar igual de bien con, por ejemplo, una tableta.» Sin embargo, también hay ejemplos de productos relativamente sencillos o de procesos de producción muy repetitivos en los que sí se utiliza la RA. No porque el producto en sí sea tan complicado, sino porque un pequeño error en el proceso de producción puede tener consecuencias de gran alcance, de modo que el uso de la RA puede aportar mucho valor. «Por ejemplo, uno de nuestros clientes es un fabricante neerlandés de ganchos de remolque para turismos. Hay que saber que casi para cada nuevo modelo que sale al mercado hay que desarrollar también un nuevo kit con gancho de remolque. Muchas de las piezas son las mismas, por supuesto, pero el producto final siempre es ligeramente distinto del de otra marca u otro modelo. Otra forma de montaje, otros tornillos, y así sucesivamente. Si se cometen errores, se pierde mucho tiempo en llamadas, nuevos envíos y demás. En este caso concreto, no se trata tanto de evitar el error humano durante la propia producción, sino más bien del valor añadido que se crea después si se pueden evitar esos errores con la ayuda de la RA.»
Si la RA consigue crear un valor económico adicional para los operarios de la industria manufacturera, esto tendrá evidentemente un impacto positivo en la eficiencia de costes de una empresa. Y entonces surge de inmediato la pregunta de si, a largo plazo, no es más rentable invertir en aplicaciones de RA que puedan aumentar de forma significativa la producción de cada empleado que invertir en automatización y robotización. Partiendo de la observación de que una automatización de gran alcance cuesta rápidamente cientos de miles o millones de euros. O sabiendo que algunos productos se quedan obsoletos tan rápido que al fabricante le resulta sencillamente imposible instalar una cadena de producción totalmente automatizada, porque habría que modernizarla de nuevo al cabo de unos años. O porque la tendencia mundial hacia una producción más personalizada en los sectores más diversos hace que la automatización resulte a menudo mucho más difícil.
«Una gran ventaja de nuestro producto es que funciona totalmente sin contacto: no tengo que ponerme guantes ni pulseras especiales, ni tampoco gafas. En términos de ergonomía en un entorno de producción, es una gran ventaja.»
Sin embargo, ni la RA ni la RV están realmente extendidas en las empresas en el año 2021. Muchas empresas ya experimentan con los llamados dispositivos inteligentes que se llevan puestos. «Entre otras cosas, porque la tecnología de RA más adecuada también puede variar mucho de una aplicación a otra», subraya Smeyers. «Una gran ventaja de nuestro producto, por ejemplo, es que funciona totalmente sin contacto: no tengo que ponerme guantes ni pulseras especiales, ni tampoco gafas. Teniendo en cuenta la ergonomía de un operario en un entorno de producción, que tiene que trabajar ocho horas al día con esta aplicación de RA, es por tanto una gran ventaja. Por supuesto, la situación es completamente distinta si se empieza a utilizar la RA para ayudar, por ejemplo, a técnicos de mantenimiento que tienen que hacer reparaciones en las instalaciones de los clientes. Identifican un problema, llaman a su empresa y reciben asistencia remota a través, por ejemplo, de sus gafas inteligentes. En un caso así, esas gafas o unas HoloLens pueden ser la solución de RA perfecta.»
HoloLens
Para complicar aún más las cosas, a la RA y la RV se ha sumado recientemente la RM: la realidad mixta. «La RV en sí es una tecnología bastante bien definida», explica Ellen Vandenbruwaene. Solo se necesita un ordenador, unas gafas de RV y unos pocos metros cuadrados.
Gracias a la RV, el usuario puede situarse en cualquier entorno y situación sin recibir información del mundo real. En teoría, se puede proyectar a su alrededor prácticamente cualquier cosa, por futurista que sea. Al fin y al cabo, no se necesita la realidad. La RA, en cambio, añade una capa adicional a esa realidad y, por ello, se presta más a aplicaciones muy concretas y específicas del contexto en las empresas. Pero hay que reconocer que la distinción no siempre es tan sencilla, y muchas empresas que quieren subirse a este carro tienen dificultades con ella. Nosotros mismos hacemos más o menos la siguiente distinción: la RV puede utilizarse perfectamente para enseñar algo nuevo a los empleados o para impartir formación, y también es muy adecuada para visualizar, por ejemplo, situaciones de riesgo. El Ministerio de Defensa, por ejemplo, utiliza mucho la RV porque necesita formar a su personal para situaciones que se producirán en la vida real.
Por supuesto, la realidad nunca puede simularse por completo. La RA, en cambio, se presta mejor a determinadas formas de automatización o a facilitar determinadas rutinas. La elección entre ambas aplicaciones suele ser difícil. La combinación de ambas, es decir, la RM, aún no es realmente evidente, pero con el tiempo veo que irán convergiendo poco a poco. El ejemplo más concreto de ello hoy en día son las HoloLens, con las que realmente se proyecta algo en el entorno real. Esto es distinto de una aplicación de RA convencional, que siempre se ve a través de una «herramienta» como un smartphone o una tableta. Las HoloLens permiten una interacción mucho más fluida: uno se desplaza e interactúa con lo que realmente ve en su entorno a través de esas gafas. A largo plazo, veo enormes posibilidades para esto en un entorno empresarial. Al fin y al cabo, esta tecnología permite, por ejemplo, registrar todo tipo de acciones de una forma muy natural y accesible, mediante unas gafas de alta tecnología, y escanear productos. El valor añadido puede ser todavía relativamente pequeño para los operarios que tienen que realizar todas esas acciones, pero es mucho mayor para la línea de producción que hay detrás. Al fin y al cabo, es posible un control mucho mayor, de modo que el margen de error será considerablemente menor. Hoy en día, unas gafas de RM de alta calidad siguen costando de media unos 4000 euros. «Es bastante más de lo que se paga por unas gafas de RV: un equipo de RV denominado stand alone, para el que ya no se necesita un ordenador, está disponible desde 350 euros. Pero, a largo plazo, personalmente veo mucho más potencial en la RA», continúa.
El director de Apple, Tim Cook, describió en una ocasión el enorme potencial de la RA así: «La RA será tan importante como comer tres veces al día». Cook es, por supuesto, un apasionado de la tecnología, pero también un experto en marketing muy astuto. Así que cualquiera que se haya perdido alguna vez en el mundo virtual de Pokémon Go puede imaginar sin duda el potencial de marketing de la realidad aumentada. El gigante sueco del mueble mencionado antes es una prueba evidente de ello, pero en teoría las posibilidades son más o menos infinitas: para casi cualquier producto imaginable, se podría mejorar la experiencia añadiendo una capa virtual de información adicional en determinados lugares o en determinados momentos. Los fabricantes de automóviles ya lo hacen al proyectar la velocidad u otra información relevante en el parabrisas mediante un llamado «head-up display». En este caso se trata todavía de una aplicación puramente funcional que beneficiará sobre todo a la seguridad, pero a largo plazo su concesionario podría perfectamente montar un showroom virtual junto a una foto de su modelo favorito, en el que podría admirar el coche desde todos los ángulos. Ahora que casi todo el mundo lleva constantemente un smartphone en el bolsillo, utilizarlo se ha vuelto extremadamente fácil. Esta es también la mayor ventaja de la RA frente a la RV, para la que todavía se necesitan unas gafas de RV bastante llamativas.
«La RA tiene mucho que ofrecer al mercado de consumo, sobre todo a nivel visual, ahora que casi todo el mundo tiene un smartphone. Estamos a las puertas de un gran avance en este ámbito.
Por ahora, evidentemente, las cosas no avanzan tan deprisa, pero según Vandenbruwaene esto tiene todo que ver con el plazo que necesita la industria. «Primero, los distintos sectores tienen que ser plenamente conscientes de las posibilidades que ofrecen la RA y la RV. Solo entonces cabe esperar un avance hacia aplicaciones de consumo más amplias. El sector de la automoción es, sin duda, un precursor en este sentido, porque los grandes fabricantes de automóviles ya utilizan la RA y la RV de forma muy intensiva en su cadena de producción. Además, también disponen de presupuesto para seguir experimentando con esta tecnología. Sobre todo a nivel visual, la RA tiene mucho que ofrecer al mercado de consumo. Sospecho que ahora estamos a las puertas de un gran avance en este ámbito.
Terapia de rehabilitación
Como la RV, a diferencia de la RA, es cien por cien programable y, por tanto, virtual, esta tecnología ya está ganando importancia en entornos en los que el control y la seguridad son prioritarios. El sector sanitario es un ejemplo perfecto, y el número de nuevas aplicaciones de RV no deja de multiplicarse. Imagínese: sufre una lesión de cuello o de espalda y su médico le prescribe varias sesiones con gafas de RV como programa de rehabilitación. Se reproduce un vídeo en el que tiene que realizar una serie de juegos con una especie de bastón en un entorno totalmente virtual. Por ejemplo: derribar el mayor número posible de globos que caen en espiral dentro de un margen de tiempo determinado. A continuación, no solo se calcula y se compara su puntuación, sino que el programa también mide, por ejemplo, el ángulo exacto con el que puede mover el brazo o la rapidez con la que puede realizar determinados movimientos. La start-up israelí XRHealth, entre otras, lleva unos años abriendo camino con algunas aplicaciones personalizadas prometedoras para médicos y hospitales. El fundador de esa empresa tiene una sólida trayectoria en el ejército israelí, en el que sirvió durante años como piloto de caza. En un momento dado tuvo que dejar de volar porque sufría un dolor persistente en una vértebra cervical. Entonces le prescribieron un programa de rehabilitación en el ejército, pero le resultaba muy frustrante no tener ninguna información sobre los progresos que hacía. Como cualquiera en un caso así, tenía que completar cada día un programa de ejercicios obligatorio con el fisioterapeuta, pero recibía muy poca información concreta sobre la evolución de su salud. Esto le dio la idea de buscar una tecnología que le ayudara tanto a completar su programa de ejercicios con más constancia como a hacer más medibles sus progresos físicos. Su experiencia y sus conocimientos como piloto de caza le llevaron rápidamente al potencial de la realidad virtual.
Más de cuatro años después, la start-up israelí ha desarrollado una plataforma mucho más amplia, orientada a varias tecnologías de RV muy distintas.
aplicaciones en el sector sanitario en general. «La terapia de rehabilitación es una de ellas, pero la RV también puede utilizarse, por ejemplo, para medir las capacidades cognitivas, o su deterioro, de los pacientes», explica Tal Arbel, head of data de XRHealth. «Para ello, los introducimos en un entorno de RV y les hacemos realizar todo tipo de tareas en las que medimos y comparamos el tiempo de respuesta. Piense en personas con demencia de inicio precoz. En ambos ámbitos, los juegos de RV nos permiten recopilar datos muy precisos y estructurados, algo mucho más difícil si se pide a las personas que completen una serie de ejercicios en casa o si solo se las supervisa en un entorno hospitalario. La RV es mucho más accesible para un grupo de pacientes mucho mayor. Los ejercicios pueden hacerse en casa, en un entorno familiar, pero también las personas en silla de ruedas pueden acceder a determinados programas de rehabilitación. Y para los pacientes que llevan semanas hospitalizados, es un cambio agradable trasladarse durante una hora a un entorno de RV bonito y soleado antes de su sesión diaria de ejercicio.»
Otro ámbito de la sanidad en el que se espera que la RV sea de gran utilidad es el tratamiento del dolor. «Si le sumerjo aquí y ahora en un entorno de RV cautivador, lleno de colores e imágenes bonitas y de sonidos agradables, también desviaré su atención del dolor que pueda sentir en ese momento», explica Arbel. «En Boston, por ejemplo, se han realizado ensayos clínicos con pacientes que deben someterse a una cirugía de la mano. Hoy en día reciben anestesia para que, en teoría, ya no sientan dolor del codo hacia abajo. Sin embargo, normalmente siguen muy nerviosos durante el tratamiento, por lo que a menudo hay que aplicarles anestesia general. Eso cuesta mucho tiempo y dinero. Mediante la RV, se les puede llevar de antemano a una especie de estado de sedación, en combinación con la anestesia local. Los resultados son muy prometedores. Si se tiene en cuenta el alcance de la adicción a los analgésicos en Estados Unidos en 2019 y los costes sociales que conlleva, este tipo de aplicación tiene un enorme potencial.
Que no es el único que opina así lo demuestra también un informe de Goldman Sachs, que estima el mercado mundial de aplicaciones sanitarias de RV en 5100 millones de dólares para 2025. La sanidad ya está demostrando ser un enorme mercado en crecimiento: en 2017, el sector fue, después del fintech pero por delante del foodtech, el que más capital de inversión captó en todo el mundo. «Con el tiempo, es probable que tanto la RA como la RV se generalicen», concluye Ellen Vandenbruwaene. «Vivimos en una época en la que lo visual ha adquirido una importancia enorme, y la RA y la RV se prestan perfectamente a ello.»